Nadie en su sano juicio iba a pensar que pasaríamos el 2020 de esta manera.

De nada serviría, al momento, cargar de negatividad el entorno que nos rodea o lamentarnos por postergar sucesos aduciendo la razón de que teníamos el tiempo del mundo para llevarlos a cabo.

Las continuas restricciones permiten que valoremos más aquello que ya no podemos hacer. Siempre manifiesto que uno de los estados emocionales por excelencia que nos está dejando esta pandemia, es la melancolía, la cual se expresa a través de una especie de tristeza vaga e incómoda, a veces con recurrencia y con permanencia que no nos deja disfrutar del presente y que nos hace pensar que el pasado fue mejor, que no se repetirá y que no podremos vivir algo de semejante calibre o valía en un buen tiempo.

La mala noticia es que al día de hoy, esto último tiene un dejo de verdad, la buena es que cuando el Coronavirus nos deje un poco más tranquilos, la lección que aprendimos conseguirá que elevemos aún más nuestra capacidad de goce y de aprovechamiento del tiempo.

Creo que no debería haber más lugar para las tibiezas de turno.

Ahora bien: ¿Cómo deberíamos autogestionarnos en este momento tan particular?… A mi juicio, a través de dos vertientes de pensamiento una enfocada en el mismo presente y la otra, en el futuro.

Disfrutar leyendo, con música, haciendo deporte, mantener la cabeza ocupada, trabajar con toda la pasión posible, es decir propiciar continuas cuotas de emociones positivas, forma parte de lo momentáneo, de lo actual, del aquí y del ahora. Es el combustible que nos va a cargar para lo positivo que vendrá y para lo que deberemos estar preparados.

La segunda vertiente será referirnos a lo que queremos hacer, a lo que nos EMOCIONA, a lo que no nos vamos a perder por nada de este mundo, a con quién nos queremos encontrar, reencontrar o conocer. Lo podemos trabajar con una “bucket list”.

Todo esto, es lo que propongo y lo que quiero llevar a cabo.

En la dimensión “presente” me funciona dar mis clases virtuales, la lectura, mi colchoneta, mi pelota, mi kettlebel y el pasto (el gym se extraña), la música, agarrar la guitarra y los vivos de Skank.

Estaría muy bueno que, a partir de acá, sea tu turno para identificar tus cables a tierra que te energicen y te potencien, porque ese futuro promisorio, aunque no lo creas, está a la vuelta de la esquina…

“Bucket list”. Lista de deseos.

“Kettlebel”. Pesa rusa. Si no alcanza con esto, buscar una foto en Google.

“Skank”. Banda brasileña de Belo Horizonte que toca pop, rock, reggae, alternativo. Están cumpliendo 30 años de carrera.