Balneário Camboriú. Santa Catarina. Brasil. Enero de 2004.

Nuestra mente y nuestro cerebro funcionan muchas veces de manera muy enigmática. En el momento menos pensado y ante un estímulo adecuado, pueden activarse gratos recuerdos que nos transportan hacia momentos complacientes y de alguna manera, bastante significativos y por qué no, disruptivos.

Esto me sucedió anoche, mirando un recital en YouTube de una banda de pop/rock brasilera que sigo hace algún tiempo. Antes de comenzar un tema, Rogério Flausino (el cantante) pronunció: “Esta canção é dos tempos do Baturité”. Inmediatamente vinieron a mí memorias de aquella suntuosa boate referencia del sur de Brasil en los 90 y en principios de los 2000.

En aquel verano debía prepararme para enfrentar la recta final de mi Carrera Universitaria en Córdoba. Materias poco agradables y extensas me separaban de mi título y me avisaban que febrero sería un mes turbulento y con algún que otro sufrimiento (todavía no conocía, ni por asomo, las ventajas de la Autogestión Emocional ni de los pensamientos antídoto).

Un poco desconcertado y hastiado de la pasividad norteña (no me malinterpreten, quiero mucho a Jujuy, pero en ocasiones puede ser bastante aburrido) decidí que tenía que vivir algo lindo, agradable y motivante, antes de poner la cabeza (y el alma) en el estudio.

De esta manera, con mis padres resolvimos partir para el “oasis” que en ese momento, representaban las playas catarinenses. Ya no estaba en 2001, ya no eran tiempos del 1 a 1 y ya no podía volver a Camboriú con mi amigo el Topo (la pasamos genial), ni económicamente, ni por cuestiones de agenda.

Tengo hermosos recuerdos de esos días, el departamento arriba del correo, la “particular” caiprinha de uva, los partidos del Preolímpico de la selección de Bielsa (el fútbol nunca falta), los entrenamientos y las caminatas en la arena, etc. Puedo decir que efectivamente fue el último verano que viajé con ellos fuera del país. Afortunadamente, estoy transitando esta pandemia con su compañía y están a mi lado. Todo un triunfo…

Volviendo al viaje en sí, lo planteo como disruptivo porque sentó las bases de mi adoración por lo experiencial. Años después viajaría con otros amigos y sólo, descubriendo en esta última modalidad una gratificación inconmensurable y una práctica fantástica para habilidades de la Inteligencia Emocional como el Autoconocimiento y la Empatía.

Un sábado a la noche, con mis 22 años y con toda la energía cargada, tomé el famoso “bondinho” (ómnibus que recorre varios atractivos de la ciudad) desde el centro hasta la Zona Sul e ingresé a la tan mentada “Baturité” con la certeza de que habría pocos compatriotas adentro. Efectivamente así fue, y estaba bien para mí, ya que quería interactuar con gente local.

En resumen, volví al departamento cerca de las 10 de la mañana, contento, alegre, con espíritu aventurero y con la sensación de disfrute a flor de piel. Hoy lo recuerdo y lo transmito para recordarte que lo eudaimónico es el principal alimento de una vida con sentido, con significado y con autonomía. Supera y trasciende por mucho a lo hedónico y al principio puro del placer (aunque también lo necesitamos de vez en cuando). Quién no se deleita con una portentosa y famosa hamburguesa cuando tiene hambre… Pero… Una vez que te la comiste… Desaparece toda su influencia, su recuerdo y el subidón de la expectativa previa. Es un goce breve, instantáneo y que no se inmortaliza.

Lo experiencial perdura, se agiganta, se eterniza, te brillan los ojos al contarlo y al rememorarlo y probablemente, te transformes desde el sentimiento y la expresividad en Héctor Alterio en Caballos Salvajes verbalizando su famosa frase: “La puta que vale la pena estar vivo”.

Ante una próxima disyuntiva (que ojalá te aparezca) entre un IPhone o un viaje que nunca hiciste, deberías elegir lo segundo. No quiero sonar autoritario, pero la ciencia me respalda. Estás avisado…

Nota: Este artículo también fue publicado en el Diario El Tribuno de Jujuy el 13 de febrero: https://www.eltribuno.com/jujuy/nota/2021-2-13-1-0-0-la-felicidad-en-los-tiempos-de-baturite

¿Se puede aprender Inteligencia Emocional mirando películas? Desde luego que sí…

Analizo la rivalidad entre estos dos grandes de la Fórmula 1 hablando de Empatía, Resiliencia y Longanimidad, entre otras cosas.

Visitá el canal de YouTube: https://www.youtube.com/estanislaotds

Nadie en su sano juicio iba a pensar que pasaríamos el 2020 de esta manera.

De nada serviría, al momento, cargar de negatividad el entorno que nos rodea o lamentarnos por postergar sucesos aduciendo la razón de que teníamos el tiempo del mundo para llevarlos a cabo.

Las continuas restricciones permiten que valoremos más aquello que ya no podemos hacer. Siempre manifiesto que uno de los estados emocionales por excelencia que nos está dejando esta pandemia, es la melancolía, la cual se expresa a través de una especie de tristeza vaga e incómoda, a veces con recurrencia y con permanencia que no nos deja disfrutar del presente y que nos hace pensar que el pasado fue mejor, que no se repetirá y que no podremos vivir algo de semejante calibre o valía en un buen tiempo.

La mala noticia es que al día de hoy, esto último tiene un dejo de verdad, la buena es que cuando el Coronavirus nos deje un poco más tranquilos, la lección que aprendimos conseguirá que elevemos aún más nuestra capacidad de goce y de aprovechamiento del tiempo.

Creo que no debería haber más lugar para las tibiezas de turno.

Ahora bien: ¿Cómo deberíamos autogestionarnos en este momento tan particular?… A mi juicio, a través de dos vertientes de pensamiento una enfocada en el mismo presente y la otra, en el futuro.

Disfrutar leyendo, con música, haciendo deporte, mantener la cabeza ocupada, trabajar con toda la pasión posible, es decir propiciar continuas cuotas de emociones positivas, forma parte de lo momentáneo, de lo actual, del aquí y del ahora. Es el combustible que nos va a cargar para lo positivo que vendrá y para lo que deberemos estar preparados.

La segunda vertiente será referirnos a lo que queremos hacer, a lo que nos EMOCIONA, a lo que no nos vamos a perder por nada de este mundo, a con quién nos queremos encontrar, reencontrar o conocer. Lo podemos trabajar con una “bucket list”.

Todo esto, es lo que propongo y lo que quiero llevar a cabo.

En la dimensión “presente” me funciona dar mis clases virtuales, la lectura, mi colchoneta, mi pelota, mi kettlebel y el pasto (el gym se extraña), la música, agarrar la guitarra y los vivos de Skank.

Estaría muy bueno que, a partir de acá, sea tu turno para identificar tus cables a tierra que te energicen y te potencien, porque ese futuro promisorio, aunque no lo creas, está a la vuelta de la esquina…

“Bucket list”. Lista de deseos.

“Kettlebel”. Pesa rusa. Si no alcanza con esto, buscar una foto en Google.

“Skank”. Banda brasileña de Belo Horizonte que toca pop, rock, reggae, alternativo. Están cumpliendo 30 años de carrera.

Nuevo Canal de YouTube

marzo 2, 2020

Está claro que hay que adaptarse a los tiempos que corren, por lo que me parece una muy buena idea tener un canal de YouTube hablando sobre temas de Inteligencia Emocional y de Liderazgo. Desde ya que es una herramienta que complementa a esta página/blog en todo sentido.

Los videos van a subirse cuando tenga tiempo para hacerlo, nada obligado o con un calendario fijo. Es una actividad que tiene que permitirme el disfrute, razón por la cual, también podrán ver una prueba que hice en portugués (lo que implica que también pueda crear contenido en este idioma).

En este caso, el primer video es acerca de la emoción del “Asco” y de la importancia de crear un Diccionario Emocional.

Si les gustó, los espero y los invito a suscribirse…

La Inteligencia crece…

octubre 4, 2019

Me pone muy contento que cada vez más gente se anime a tomar cursos de Inteligencia Emocional. Por mi parte: ¡Feliz de haber compartido otro Seminario Taller con un grupo bárbaro! ¡Gracias por la confianza y por la buena onda a Agustina, Delfina, Lara, Marcelo, Adrián, Aldo y Claudio!

La idea es que mejore con cada edición. No tengan dudas de que trabajo constantemente para eso.

¡A seguir creciendo!

Si nos fijamos detenidamente, la película del genial y polémico Woody Allen nos brinda muchos elementos para analizar la primera habilidad práctica de la Inteligencia Emocional: El Autoconocimiento.

Las experiencias nocturnas de Gil Pender (personaje interpretado por Owen Wilson) al trasladarse incrédula y fantásticamente a los años 20, matizan y conjugan una serie de valiosas cuestiones sobre preguntas existenciales de nuestro existir, con el cometido de vislumbrar algún modo virtuoso y energizante para seguir adelante cuando las dudas nos acechan.

Pender es un exitoso guionista de cine en Hollywood con una vocación acallada: la de escribir novelas autorreferenciales.

En sus aventuras etílicas conoce a varios referentes como Hemingway o los Fitzgeralds que rápidamente lo integran a un grupo de pares ávidos por el arte de todo tipo. Interiorizarse detalladamente acerca de lo que hace cada uno construye una vía directa hacia una Empatía que se muestra de muy buen grado y en todo sentido a lo largo de las diferentes interacciones en estos lejanos años (todo lo contrario a lo que acontece con su familia política actual).

Este entorno permite que Gil comience a desarrollar su conciencia emocional y su autoeficacia, abriendo la posibilidad de que pueda juzgar positivamente su desempeño, poniéndolo a prueba con unos jueces más que ideales que representan el pináculo de su referencia.

Esas caminatas y experiencias nocturnas son, en su caso, el momento ideal para la introspección, lo que le permitirá redescubrir su pasión y afirmarse como alguien pleno que disfruta cada momento.

En cuanto a la conciencia emocional, podemos ver que adquiere el hábito de preguntarse qué está pasando con estas aventuras mágicas y qué está sintiendo a cada momento. Juzgar como increíble sus charlas con Gertrude Stein o con el mismo Hemingway es el primer paso para después poder armonizar posibles decisiones a tomar con los valores que lo representan.

¿Qué emociones se aprecian en el escritor hasta ese momento frustrado? Éxtasis, Alegría, Sorpresa, Ansiedad, Melancolía, por ejemplo.

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El deporte siempre puede darnos buenas enseñanzas, y casualmente, no estamos hablando de fútbol…

Muchos académicos, escritores y empresarios únicamente contemplan al deporte más popular como epicentro de sus analogías y dejan de lado, a lo mejor por falta de conocimiento y de pasión, a otros como el tenis, el básquet o incluso a los de contacto extremo como el yudo o las artes marciales mixtas.

Hace unos días, en los cuartos de final del Abierto de Australia, en lo que a la postre fue un partidazo por todos los condimentos que tuvo, Karolina Pliskova derrotó a Serena Williams por 6-4, 4-6 y 7-5, levantando cuatro puntos de partido en contra tras encontrarse 1-5 en el set decisivo…

La menor de las hermanas Williams es un monumento viviente, ganó absolutamente todo lo imaginable, por lo que con toda justicia, consiguió el estatus de “leyenda” del tenis femenino. Con todo esto quiero decirte que muchas veces provoca la intimidación en sus rivales.

Hablando de emociones, podemos puntualizar varios conceptos fundamentales analizando el desempeño de ambas protagonistas… Comencemos con Karolina:

Al encontrase al límite del descalabro y con todo el estadio dictando una inapelable sentencia derrotista, confió en sus posibilidades y pensó no en todo el partido ni en lo que la rodeaba, sino en focalizarse game a game, punto a punto, emoción por emoción, sin dejarse llevar por la atmósfera ni por el pesimismo de una gesta poco probable y dificultosa hasta ese entonces.

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Estoy muy contento, ya que a principios de este mes terminé de dictar el primer Seminario Taller de Inteligencia Emocional en Córdoba. Trabajamos Autoconocimiento, Automotivación, Autocontrol, Empatía, Escucha Activa. Salió todo muy bien, un grupo bárbaro. ¡Feliz! Es un tipo de curso que conmueve en todo sentido.

De esta manera, logré poner en práctica dinámicas profundamente entretenidas y valederas que tuvieron como objetivo acercar a los participantes a la Inteligencia Emocional, para permitirles comenzar a desarrollar habilidades y diferentes hábitos para vivir mejor.

También, y gracias a la buena onda y predisposición de los chicos, pudimos organizar una dinámica deportiva que incluyó el disfrute de la actividad física (Mindfulness) y el trabajo en equipo para completar un circuito a través de la Empatía, la complicidad y el apoyo entre compañeros de grupo en una jornada lúdica y exigente.

En definitiva: ¡Gracias a Sara, Alejandro, Stephanie, Daiana, Jemi , Mario, Yesica y Noel por elegir esta opción para capacitarse!

Gracias también a Flug Coworking, un excelente lugar que conseguimos para dictar las clases.

Habrá más…

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Ilha do Frade. Vitória. Espíritu Santo. Brasil

En mi estudio de la Inteligencia Emocional a través de la realización de una Maestría y buscando ponerla en práctica en próximos cursos de capacitación, pude descubrir una relación explícitamente directa entre la adquisición y la práctica continua de diferentes habilidades que se nuclean dentro de la disciplina fomentada por el archiconocido psicólogo Daniel Goleman con el hecho de impartir un viaje en “soledad” (uno nunca termina estando solo).

Si hablo de “Autoconocimiento”, me estoy refiriendo a la inteligencia interpersonal… ¿Qué mejor manera de conocerse a uno mismo, de saber lo que vamos sintiendo cuando nos enfrentamos a situaciones que se alejan de la “famosa” y “pasmosa” zona de confort?

Hablar en otro idioma, hacer nuevos amigos, descubrir y adentrarnos dentro de una cultura diferente, planificar los traslados, dejarse llevar por sensaciones positivas… Todas estas cosas, van a elevarte la “Confianza en vos mismo” (Autoconfianza) y vas a descubrirlo cuando estés de vuelta en tu casa y te enfrentes a situaciones cotidianas.

Dicha “Autoconfianza” te va a permitir, por ejemplo, poder expresar opiniones que despierten rechazo y arriesgarte por lo que considerás correcto, ya que se trata de un fuerte sentido de lo que valemos y de nuestras capacidades.

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