Sabatini y SelesEste martes, el Madison Square Garden de Nueva York se vistió de gala para una nueva celebración del Día Mundial del Tenis.

La programación anunciaba un duelo digno de revivirse, Gabriela Sabatini vs Mónica Seles. Muchos recuerdos de por medio para los que nos encanta el deporte y eramos unos niños pequeños a principios de la década de los 90.

Después de un show digno de cualquier gran espectáculo, saltaron a la cancha una Sabatini impecable físicamente y una Seles más acorde a la edad con la que cuenta.

Que no se mal interprete, lo que quiero destacar en este post, es la conciencia y la constancia que tiene la argentina para “afilar la sierra”.

¿A qué me refiero con esto último? A nada más y nada menos que el séptimo hábito de la gente altamente efectiva, famoso y totalmente recomendable libro de Stephen Covey que habla de desarrollo personal. Parafraseando al autor, consiste en preservar nuestro recurso más valioso: nosotros mismos, en cuatro dimensiones, la física, la mental, la espiritual y la social/emocional.

Vivir una vida equilibrada significa dedicar el tiempo necesario para renovarse en todos los aspectos… “Nunca dejé de entrenar” fueron las palabras de Gaby en la entrevista con Patrick McEnroe al acabar el juego. Ciclismo, natación y running formaron parte de un combo formidable. A los 45 años, muchas chicas de veintitantos deberían imitarla.

El ciudado del propio cuerpo es sagrado, ya no solamente por el bienestar estético de verse bien ante uno mismo y ante los demás, sino que forma parte de un estilo de vida, por lo menos en mi caso. Hay gente que te critica y que no te comprende, sin saber el beneplácito que provoca una actividad desarrollada con toda la pasión posible. Ellos se lo pierden…

Por el lado de la renovación mental, leer mucho, escribir, nutrirse culturalmente, seguir estudiando, construirá un camino hacia el disfrute y la plenitud … En la parte espiritual, actuar conforme a nuestros valores, viajar si se puede. Aquí Gaby demostró, allá lejos y hace tiempo, una entereza y una bondad admirables cuando fue la única, sí, la ÚNICA que se manifestó abiertamente para que Seles no perdiera su ranking después de haber sido acuchillada en Hamburgo en 1993.

Las demás, bien gracias… Se dejaron arrastrar por una competencia impiadosa en la que todo vale para desestabilizar a tus colegas. En distintos ámbitos laborales, esto último se ve y mucho, aunque nos hagamos los distraídos. Lamentable…

Finalmentelmente, Sabatini por algo es una de las tenistas más queridas de la historia de este deporte. Siempre se mostró humilde y sensible. Aquí nos referimos a la dimensión social/emocional, algo de lo que carecieron, entre otros, Maradona y Vilas.

En fin, espero que les haya gustado el ejemplo. Hay mucho para ahondar dentro de esta temática.

Y ahora… ¿Dónde nos metemos a la estrella que acabamos de contatar para ser la cara de nuestro producto?…

Situaciones como la descripta anteriormente pueden suceder, y son más frecuentes de lo que pensamos…Es así como la empresa auspiciante ve todos sus esfuerzos tirados por la borda por un acontecimiento que directamente no puede controlar. Tanta ilusión, tanto optimismo que había generado la sponsorización de su producto por parte de una figura de elite y todo termina de un modo bastante cruel…

La instancia en la que el deportista “fracasa” en su actividad, representa un “momento de verdad” para la empresa que lo contrató para valorizar la imagen de su producto o servicio. La asociación deportista-empresa es realmente fuerte en estos casos, y un mal día de la estrella puede significar una pérdida de credibilidad sumamente considerable y por ende, un deterioro en la rentabilidad que no era esperado.

Hay varios casos emblemáticos que de alguna forma, ilustran esta situación particular, por ejemplo, la frustrante actuación de José Meolans en Atenas 2004 cuando era favorito a obtener alguna medalla. El pobre desempeño de José fue un golpe de nocaut para Magna…Ni lerdos ni perezosos, la marca retiró todos los carteles de las calles cordobesas al día siguiente de la eliminación del nadador. Evidentemente en ese momento, todos asociaban a las bebidas saborizadas con la derrota. Si tomo esto, pierdo seguro, murmurábamos por aquel entonces…
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