A partir del momento en el que Federico Delbonis festejaba su triunfo sobre la cancha central del mítico Buenos Aires Lawn Tennis Club aquella noche del martes 8 de febrero, la melancolía comenzaba a invadir a mi persona. Era inevitable…

Nos encontrábamos en presencia de un hecho demasiado singular para estos tiempos tan apremiantes y agitados, el extraordinario Juan Martín Del Potro parece decir adiós al tenis a causa de una maldita lesión en su rodilla contra la que ya no puede luchar.

El tandilense resistió, batalló, aprendió y se levantó una y mil veces. Es un ejemplo apasionante de lo que es ser longánime y de reinventarse una y otra y otra vez ante diferentes problemas y lesiones…

Te recuerdo que la LONGANIMIDAD es la estrecha relación entre la perseverancia y la constancia de ánimo y de espíritu frente a continuas adversidades, y vaya que estas últimas fueron muchas para Juan Martín, las operaciones en las muñecas, la muerte de su hermana y más recientemente de su padre, etc. Sin embargo, a aquellos a los que nos gusta el tenis y que alguna vez lo hemos practicado, nos llenó de alegría y de inspiración…

Hizo sucumbir a los mejores en su mejor momento y merecidamente, está recibiendo el estatus de “leyenda” con grandes muestras de entusiasmo y admiración, como, por ejemplo, las de sus colegas Frances Tiafoe y Kristina Mladenovic.

Ya perpetuado en la gloria eterna, se mostró vulnerable y nos compartió sus padecimientos y dolores ante la sorpresa de muchos y ante mi beneplácito: ¿Por qué nos cuesta tanto a los argentinos mostrarnos frágiles, si es una condición humana innata?

Los tremendos años de la Dictadura, los espantosos mandatos de jefes autoritarios de empresas que encarnan el discurso de que a los problemas y a los miedos no se los lleva al trabajo, incidieron en un conglomerado cultural que castiga al hombre que demuestra sus emociones abiertamente en lugar de premiarlo por su sensibilidad, su autoconocimiento y su empatía. Estos resabios serán todavía, bastante difíciles de desaprender para nuestra sociedad, aunque por suerte las nuevas generaciones, parecen estar alejándose de todo esto.

Es así como la Torre de Tandil se convierte en una persona de la cual podemos aprender varias habilidades emocionales además de las ya nombradas vulnerabilidad y longanimidad. No podemos dejar de lado la empatía que mostró tanto en la final de la Copa Davis cuando el croata Marin Cilic estampó un durísimo saque en el estómago de una nena alcanzapelotas como en un partido contra Nicolás Almagro en el que este se largó a llorar de impotencia porque su cuerpo no le respondía. Delpo entendió, consoló, no juzgó y ofreció su hombro amigo en un delicado momento de su rival.

Además, soportó todo tipo de críticas por jugar más en canchas duras y menos en el polvo de ladrillo, una decisión basada en su propia autoconciencia y en sus preferencias (todos tenemos derecho a elegir), contradiciendo a los tradicionalistas, impacientes y fundamentalistas argentinos de las canchas lentas, los cuales no pueden entender que la gran parte de este deporte se juegue sobre superficies rápidas.

No todos de hecho en el circuito, actúan de la misma manera, por eso y con total derecho, le podemos asignar el mote de “extraordinario”, por su tenis y por sus actitudes al demostrarnos su verdadera naturaleza humana.

Tendremos “saudades” de Juan Martín, una palabra del portugués que no tiene traducción, pero que puede asemejarse a la misma melancolía o a la nostalgia.  Su fantástico legado, siempre estará presente, especialmente a la hora en que cualquier amateur enfervorizado intente pegar una derecha demoledora inigualable…

Balneário Camboriú. Santa Catarina. Brasil. Enero de 2004.

Nuestra mente y nuestro cerebro funcionan muchas veces de manera muy enigmática. En el momento menos pensado y ante un estímulo adecuado, pueden activarse gratos recuerdos que nos transportan hacia momentos complacientes y de alguna manera, bastante significativos y por qué no, disruptivos.

Esto me sucedió anoche, mirando un recital en YouTube de una banda de pop/rock brasilera que sigo hace algún tiempo. Antes de comenzar un tema, Rogério Flausino (el cantante) pronunció: «Esta canção é dos tempos do Baturité». Inmediatamente vinieron a mí memorias de aquella suntuosa boate referencia del sur de Brasil en los 90 y en principios de los 2000.

En aquel verano debía prepararme para enfrentar la recta final de mi Carrera Universitaria en Córdoba. Materias poco agradables y extensas me separaban de mi título y me avisaban que febrero sería un mes turbulento y con algún que otro sufrimiento (todavía no conocía, ni por asomo, las ventajas de la Autogestión Emocional ni de los pensamientos antídoto).

Un poco desconcertado y hastiado de la pasividad norteña (no me malinterpreten, quiero mucho a Jujuy, pero en ocasiones puede ser bastante aburrido) decidí que tenía que vivir algo lindo, agradable y motivante, antes de poner la cabeza (y el alma) en el estudio.

De esta manera, con mis padres resolvimos partir para el «oasis» que en ese momento, representaban las playas catarinenses. Ya no estaba en 2001, ya no eran tiempos del 1 a 1 y ya no podía volver a Camboriú con mi amigo el Topo (la pasamos genial), ni económicamente, ni por cuestiones de agenda.

Tengo hermosos recuerdos de esos días, el departamento arriba del correo, la «particular» caiprinha de uva, los partidos del Preolímpico de la selección de Bielsa (el fútbol nunca falta), los entrenamientos y las caminatas en la arena, etc. Puedo decir que efectivamente fue el último verano que viajé con ellos fuera del país. Afortunadamente, estoy transitando esta pandemia con su compañía y están a mi lado. Todo un triunfo…

Volviendo al viaje en sí, lo planteo como disruptivo porque sentó las bases de mi adoración por lo experiencial. Años después viajaría con otros amigos y sólo, descubriendo en esta última modalidad una gratificación inconmensurable y una práctica fantástica para habilidades de la Inteligencia Emocional como el Autoconocimiento y la Empatía.

Un sábado a la noche, con mis 22 años y con toda la energía cargada, tomé el famoso «bondinho» (ómnibus que recorre varios atractivos de la ciudad) desde el centro hasta la Zona Sul e ingresé a la tan mentada «Baturité» con la certeza de que habría pocos compatriotas adentro. Efectivamente así fue, y estaba bien para mí, ya que quería interactuar con gente local.

En resumen, volví al departamento cerca de las 10 de la mañana, contento, alegre, con espíritu aventurero y con la sensación de disfrute a flor de piel. Hoy lo recuerdo y lo transmito para recordarte que lo eudaimónico es el principal alimento de una vida con sentido, con significado y con autonomía. Supera y trasciende por mucho a lo hedónico y al principio puro del placer (aunque también lo necesitamos de vez en cuando). Quién no se deleita con una portentosa y famosa hamburguesa cuando tiene hambre… Pero… Una vez que te la comiste… Desaparece toda su influencia, su recuerdo y el subidón de la expectativa previa. Es un goce breve, instantáneo y que no se inmortaliza.

Lo experiencial perdura, se agiganta, se eterniza, te brillan los ojos al contarlo y al rememorarlo y probablemente, te transformes desde el sentimiento y la expresividad en Héctor Alterio en Caballos Salvajes verbalizando su famosa frase: «La puta que vale la pena estar vivo».

Ante una próxima disyuntiva (que ojalá te aparezca) entre un IPhone o un viaje que nunca hiciste, deberías elegir lo segundo. No quiero sonar autoritario, pero la ciencia me respalda. Estás avisado…

Nota: Este artículo también fue publicado en el Diario El Tribuno de Jujuy el 13 de febrero: https://www.eltribuno.com/jujuy/nota/2021-2-13-1-0-0-la-felicidad-en-los-tiempos-de-baturite

La idea de este ciclo es conversar con «personajes virtuosos» que tengan una historia de vida desafiante, sueños y anhelos por los cuales luchar y seguir adelante. Una visión, un deseo, autoconfianza y consistencia distinguen a Cristina, que con certeza, dará todo de sí misma para clasificar por primera vez con su selección a un Campeonato del Mundo.

Hablamos de esperanzas, de la propia autoconfianza, de visualización, de resiliencia y también surgió del tema de las resistencias al desarrollo del fútbol femenino en su país y en el nuestro. Síndrome de Procusto…

Como se enfatiza en un momento del video… ¡Mil gracias a Cristina por su predisposición!

Quedó una charla imperdible.

Visitá el canal de YouTube: https://www.youtube.com/estanislaotds

¿Se puede aprender Inteligencia Emocional mirando películas? Desde luego que sí…

Analizo la rivalidad entre estos dos grandes de la Fórmula 1 hablando de Empatía, Resiliencia y Longanimidad, entre otras cosas.

Visitá el canal de YouTube: https://www.youtube.com/estanislaotds

En conjunto con el Coronavirus, el nuevo proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo se lleva todas las miradas en estos días en Argentina.

Recientemente, me sorprendí ingratamente al leer opiniones de gente que sigo, tanto en los ambientes académicos, empresariales y políticos.

Está claro que se respetan los pareceres de los demás, pero puedo visualizar y apreciar con todo detalle el exceso de las llamadas «respuestas autobiográficas», es decir, el recurrir a mis propias experiencias o historias de vida para intentar ponerme en el lugar del otro. Es posible que tengan buenas intenciones, pero en estos casos tan delicados, hay que olvidarse de uno mismo y concentrar toda la energía en la verdadera y a la vez prodigiosa empatía de sentimiento.

La cuestión aquí no tiene mucho que ver con lo que piensa cada uno sino con como podemos hacer para erradicar una realidad dolorosa, clandestina y desoladora. Estoy a favor de la vida, pero no se trata de mí, ni de vos. Se trata de salud, libertad, respeto y de ponerse en el lugar de mujeres que indefectiblemente (sí o sí) se van a practicar un aborto y que a lo mejor, no tienen la capacidad de discernir las consecuencias de esto último por falta de educación, de cultura o de la presencia de realidades tan desgarradoras y desesperantes que ni siquiera tenemos la capacidad de imaginar.

No hace falta que estas mujeres por no compartir tu dogma, se mueran en lugares asquerosos e inseguros estigmatizadas como delincuentes. No lo merecemos como sociedad, si algún día, queremos salir del subdesarrollo propiciado por el populismo que nos gobernó en gran parte de nuestra historia.

El ejercicio va a estar en desaprender creencias que para estas realidades, ya no tienen sentido. Menos difamación, más apoyo, contención y acompañamiento, es el rol que nos va a tocar poner en práctica. Es el rol en el que me veo como hombre consciente y empático.

La Inteligencia crece…

octubre 4, 2019

Me pone muy contento que cada vez más gente se anime a tomar cursos de Inteligencia Emocional. Por mi parte: ¡Feliz de haber compartido otro Seminario Taller con un grupo bárbaro! ¡Gracias por la confianza y por la buena onda a Agustina, Delfina, Lara, Marcelo, Adrián, Aldo y Claudio!

La idea es que mejore con cada edición. No tengan dudas de que trabajo constantemente para eso.

¡A seguir creciendo!

Estoy muy contento, ya que a principios de este mes terminé de dictar el primer Seminario Taller de Inteligencia Emocional en Córdoba. Trabajamos Autoconocimiento, Automotivación, Autocontrol, Empatía, Escucha Activa. Salió todo muy bien, un grupo bárbaro. ¡Feliz! Es un tipo de curso que conmueve en todo sentido.

De esta manera, logré poner en práctica dinámicas profundamente entretenidas y valederas que tuvieron como objetivo acercar a los participantes a la Inteligencia Emocional, para permitirles comenzar a desarrollar habilidades y diferentes hábitos para vivir mejor.

También, y gracias a la buena onda y predisposición de los chicos, pudimos organizar una dinámica deportiva que incluyó el disfrute de la actividad física (Mindfulness) y el trabajo en equipo para completar un circuito a través de la Empatía, la complicidad y el apoyo entre compañeros de grupo en una jornada lúdica y exigente.

En definitiva: ¡Gracias a Sara, Alejandro, Stephanie, Daiana, Jemi , Mario, Yesica y Noel por elegir esta opción para capacitarse!

Gracias también a Flug Coworking, un excelente lugar que conseguimos para dictar las clases.

Habrá más…

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Ilha do Frade. Vitória. Espíritu Santo. Brasil

En mi estudio de la Inteligencia Emocional a través de la realización de una Maestría y buscando ponerla en práctica en próximos cursos de capacitación, pude descubrir una relación explícitamente directa entre la adquisición y la práctica continua de diferentes habilidades que se nuclean dentro de la disciplina fomentada por el archiconocido psicólogo Daniel Goleman con el hecho de impartir un viaje en «soledad» (uno nunca termina estando solo).

Si hablo de «Autoconocimiento», me estoy refiriendo a la inteligencia interpersonal… ¿Qué mejor manera de conocerse a uno mismo, de saber lo que vamos sintiendo cuando nos enfrentamos a situaciones que se alejan de la «famosa» y «pasmosa» zona de confort?

Hablar en otro idioma, hacer nuevos amigos, descubrir y adentrarnos dentro de una cultura diferente, planificar los traslados, dejarse llevar por sensaciones positivas… Todas estas cosas, van a elevarte la «Confianza en vos mismo» (Autoconfianza) y vas a descubrirlo cuando estés de vuelta en tu casa y te enfrentes a situaciones cotidianas.

Dicha «Autoconfianza» te va a permitir, por ejemplo, poder expresar opiniones que despierten rechazo y arriesgarte por lo que considerás correcto, ya que se trata de un fuerte sentido de lo que valemos y de nuestras capacidades.

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